Leches hidratantes y exfoliantes

La satisfacción de salir de la ducha con la piel exfoliada y completamente limpia, secarte y aplicarte la loción hidratante corporal con un ligero masaje es un placer al que no puedes renunciar ni tú ni tu piel.

No sólo por tener la piel más suave sino también a modo de nutrición y protección contra el daño de los rayos UV y la oxidación.
Mímate a diario tras la ducha y déjate impregnar de las buenas vibraciones de las vitaminas y los aromas frutales.